Quiero compartir con ustedes mi reciente experiencia en el “camino hacia el diseño”. Una mañana salí a caminar para visitar negocios y empresas, como es de mi costumbre observar mucho. Mis zapatillas blancas me llevaron hasta San Juan de Miraflores (distrito en la parte  sur de Lima) y caminando en la avenida principal y más popular del distrito, se encuentra uno de los mercados más grandes de este lado de la ciudad. Entre al mercado y solo para observar el “negocio”, me quede observando a una anciana que estaba sentada a un lado del pasadizo, ella embolsaba verdura fresca que corto, puede observar que la anciana se estaba esforzando por tener productos “presentables “y estaba vendiéndolos a muy bajo precio, sentí que era lo justo que esa anciana obtuviera más ventas. Continúe caminando dentro del mercado y me di cuenta que la situación de la anciana, era la misma situación para otros comerciantes. Entonces comencé a imaginar cómo podría el mercado operar de tal forma que todos obtuvieran mucho más ventas. Se me ocurrió que había que hacer un circuito para los clientes, muy visual y con información, además ordenaría sus productos y los resaltaría en medios publicitarios de bajo costo, las ideas me llegaban a la mente como imágenes muy agradables, entonces ya lista me dirigí a la oficina administrativa para hablar con su autoridad máxima. Entre a las oficinas y encontré que había un gerente designado por la asociación de comerciantes, sentada esperando mi turno para hablar con el gerente decidí que mis honorarios serian de 1 sol al mes por comerciante, con esta propuesta no se negarían a contratarme, tal vez iba a ganar muy poco, pero lo que yo buscaba era hacer un trabajo que probara que los mercados pueden ser más exitosos que los supermercados.

En mi entrevista con el gerente encontré muy buena recepción a mis ideas, el hombre estaba muy entusiasmado y hasta contento, que me dio su apoyo y le prometí volver con una propuesta impresa.

Volví otro día con mi propuesta impresa y además con unos afiches que yo misma diseñe para la imagen del mercado en la internet. Quería que vieran los socios una presentación formal de mi parte y además visual, porque sabía que esto era nuevo para ellos. El gerente recibió con agrado mi propuesta y decidimos hablar después de la junta de socios.

Luego de algunos días volví a la oficina del gerente, y lo encontré desanimado y se disculpó conmigo, y me explicó que en la reunión él expuso mi propuesta, pero apenas el comenzó a tocar el tema a los socios,estos se rehusaron a continuar escuchándolo, y solo comentaron que el mercado está en desorden, y no podían hacerle publicidad.

El gerente me dijo: Pero yo no pierdo la fe señora Yanina, creo que es cuestión de tiempo, y tal vez hablar con algunos e ir convenciendolos uno por uno

Yo le respondí: Volveré otro día con alguna idea para convencer a los socios. Y así fue, regrese otro día pero con una carpeta de talleres gratuitos bajo el brazo para los socios y sus colaboradores. Los talleres que proponía eran para capacitarlos en temas de Marketing, Ventas, Competencia y otros.

Yo conversé con algunos de los comerciantes y sabía que les interesa, pero lamentablemente la asociación aún no acepta mi propuesta.

Pienso en la anciana, que todos los días se levanta muy temprano, comienza su trabajo embolsando verduras frescas a bajo precio, y que como todos los días no venderá todo.

Por ella no renunciare.