Cuando visito empresas y negocios, siempre observo los productos, algunos los encuentro fantásticos, pero otros…bueno no son malos, sino terribles. Si ustedes son parte de una empresa que fabrica, o comercializa productos para las personas, hay una responsabilidad también de parte de ustedes, porque cuando vendes algo que sabes que no es bueno o no cubrirá las expectativas de tu cliente, ya estas generando un malestar en la vida de esa persona. ¿Cómo te hará sentir eso, por la noche?

Seamos consecuentes con nuestras palabras, pensamientos y acciones, si queremos algo bueno para nosotros, seamos parte de la cadena de empresas y trabajadores que cambia y mejora los negocios, lo más importante es hacerlo a través de buenas prácticas, porque un negocio no solo es la rentabilidad, también es mejorar la calidad de vida de las personas. Con nuestros productos enviamos un mensaje, hacemos una experiencia, y estamos ya siendo parte de la vida de otros, y debemos afectar de una manera positiva.

Nuestros mensajes deben ser claros, y honestos, las personas quieren la verdad, aún si un producto no tiene demasiadas características, aún sigue siendo un buen producto, y puede mejorar. La tarea más difícil que me encuentro es levantar las ventas de una empresa o marca ya posicionada, es más fácil elevar las ventas con una empresa nueva, y contar con el factor “sorpresa” que es genial para llegar a los consumidores, que una empresa ya reconocida “que hizo las cosas mal “. Siempre lo digo “la reputación es más valiosa que el dinero mismo”.

Como yo lo veo, no deberían existir malas ventas y esto afectar a los números. Lo que debemos tener son malos tiempos, factores externos a la responsabilidad directa de la empresa.

Siempre hablo del diseño y como afecta nuestra vida diaria, y ser parte de una empresa que no hace las cosas bien, también va afectarnos a corto plazo, hay dos caminos, ser parte del cambio, y participar activamente dentro de la empresa en busca de mejorar las cosas, o…no hacer nada y caer con la empresa, ¡hasta el fondo!

Si se sienten que no son escuchados, entendidos, valorados, y respetados en sus opiniones, entonces es momento de abandonar “ese barco”, porque se hundirá. Dónde no hay buenas practicas hacia el trabajador, no hay esperanza de un negocio de éxito.

No olviden que sus clientes, consumidores y todo aquel que esté relacionado a la empresa, tiene preocupaciones importantes.

¡Diseñen su propio día!

 

Yanina